La crioterapia.

sábado, 1 de octubre de 2011

El hielo es uno de los remedios más antiguos que existen y que todavía sigue contando entre los más eficaces a la hora de tratar un esguince o una inflamación en una articulación o músculo de nuestro cuerpo gracias a su efecto vasoconstrictor, que priva a la zona dañada del riego sanguíneo y hace las veces de analgésico y antiinflamatorio. Por eso, en los primeros síntomas de la lesión, la aplicación de hielo, la comprensión y la elevación del miembro afectado es crucial para la recuperación y el cese del dolor.
Por suerte, el tratamiento de la crioterapia es sencillo y barato, sólo tenemos que poner una bolsa de hielo en la zona afectada durante 10 minutos, después dejar descansar otros 10 minutos y aplicar de nuevo el mismo tiempo. Este proceso se debe repetir cado 2 horas durante los primeros 5 días o en intervalos de 20 minutos cada 3 o 4 horas durante los 2 primeros días.
Recordar que para que el hielo no queme la piel, hay que poner en la zona muscular un trapo o algo similar que haga de capa protectora entre la bolsa de hielo y la piel.
Por eso es importante que en el lugar donde entrenamos dispongamos de hielo cerca, aunque por desgracia esto no sea lo habitual. En caso de producirse una lesión seria de esta índole, es de gran ayuda contar desde los primeros momentos con la crioterapia.
Como actúa el hielo:
Su principal efecto es analgésico, alivia el dolor. También cuenta con efectos antiinflamatorios, pero para obtener un buen resultado es necesario llevar a cabo la crioterapia durante un periodo de tiempo en concreto, como por ejemplo los redactados con anterioridad.
En diez minutos el flujo sanguíneo baja de un 5% a un 10% en 2 cm por debajo de la piel, en cambio, en un periodo de 20 minutos puede reducir casi el 50%.

Nota: En caso de lesión aparte de los conocimientos que tengamos, lo más recomendable sigue siendo siempre visitar un especialista.

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